Sobre “Las concepciones políticas del siglo XX” de F. Châtelet y E. Pisier-Kouchner
- Carlos Quiroz

- 13 sept 2014
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La presente obra alberga puntualizaciones importantes sobre el pensamiento político en términos de la descripción y análisis. En su introducción expresa que para el entendimiento del pensamiento, la concepción política es vital; concebida con la noción utilizada por la teoría del conocimiento alemanas de Weltanschauung - percepción/concepción del mundo, de un mundo- y con el término anglosajón de vision - mirada que realiza una síntesis empírica de datos.
La riqueza y el interés de una concepción política atañen tanto a su coherencia interna como en su capacidad de integrar en su dinámica, en su fuerza operativa, investigaciones teóricas. Desde este mismo punto de vista, para precisar la configuración y el contenido de las concepciones que se enfrentan en un campo histórico dado, dirigimos el análisis a localizar ciertos tipos de “lugares comunes” a cuyo propósito se producen los enfrentamientos mayores.
Si hay que desechar de una vez por todas el pretendido método marxista que, asigna a las ideas y más generalmente al conocimiento el estatuto de una superestructura que refleja o expresa la infraestructura constituida por las relaciones socioeconómicas, si hay que desecharla no sólo porque descansa sobre una teoría de la causalidad que, por ser dialéctica, no es menos ininteligible, sino también porque es inoperante desde el momento en que se le ocurre dar cuenta precisamente del contenido de una obra política refiriéndola a los intereses, e incluso a las voluntades de esta clase, de esta capa o de este grupo social, lo cierto es que una concepción política no puede ser comprendida sin referencia a la naturaleza particular de los problemas que pretende resolver y, a la vez, a la forma en que capta esta particularidad.
Refiriéndose más concretamente a las modalidades de exposición del presente volumen, la principal cuestión ha sido la de la selección a efectuar la masa considerable de obras, de autores, de puntos de vista, de concepciones políticas que presenta el siglo XX. Al comprobar que ningún criterio de selección podía ser considerado satisfactorio y que, tarde o temprano, reaparecerían la arbitrariedad y la insuficiencia del que habría sido adoptado, hemos resuelto invertir el problema y preguntarnos no qué pensadores y que textos habla, que presentar, sino qué temas se habían impuesto como esenciales en la reflexión y en la acción política de nuestro tiempo.
Esta decisión metodológica de tomar el problema del Estado como centro para la exposición de concepciones políticas contemporáneas no significa de ninguna manera que entremos en los debates simplificadores que designan al poder estatal sea como panacea, sea como mal absoluto, ni que apoyemos esta evidencia no menos simplificadora de que existe hoy una entidad Estado que mantiene en todos los países, salvo en detalles, los mismos tipos de relaciones con lo que no es ella : los individuos, las clases, la sociedad...
Referente a los análisis teóricos y a los estudios que tienden a tomar distancia en relación a la experiencia política, el lector que conoce la vocación universitaria de la colección en que aparece esta Historia. No se extrañará al ver citar en primera fila textos de autores de lengua francesa, y cuando se trata de textos extranjeros, los que son accesibles en francés.
El capítulo cuarto, “El Estado Sabio”, trata de las concepciones que, a título diverso y en los diferentes regímenes políticos existentes, consideran que ya el ejercicio del poder y la organización de las sociedades están vinculadas con la actividad científica, ya se trate de la institucionalización y del control por el Estado, del trabajo científico de la utilización de los conocimientos y de las técnicas en la gestión de la existencia social, o de la eliminación progresiva de lo político, calificado para la circunstancia de ideológico en beneficio de organismos tecnocráticos de decisión. ¿Sabe el Estado Sabio? De hecho cada vez con mejor gana afirma que sabe y se prevale de esta afirmación para ordenar lo real y, de esta manera, asentar materialmente su autoridad. Es a partir del Estado Sabio que geográficamente no está situado en ninguna parte, pero que «trabaja» en el interior de todos los poderes del Estado, sea cual fuere el régimen, como se encuentra radicalizado el pensamiento político actual.
El Estado en cuestión se interroga sucesivamente sobre las diversas interpretaciones dadas del hecho totalitario, propio de nuestro siglo, sobre la utilización hecha del sentido de la historia para intentar hacer inteligible la dialéctica de los conflictos contemporáneos, sobre las investigaciones actuales que, más allá de las descripciones sociológicas o politológicas, tratan de demostrar el mecanismo y de descubrir el origen de la potencia del poder y, por último, sobre los debates actuales dedicados al enigma del poderío del Estado.
Una reflexión como ésta no podría concluir.
Chatelet, F. Pisier-Kouchner, E. “Las concepciones políticas del siglo XX”, Espasa Calpe, 1986.



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